Una vida al servicio de los jóvenes: la huella histórica de don Marcos Arce Benavides
La pasión por formar talento y transmitir valores fue vital para la elección de don Marcos Arce Benavides, como dedicado del torneo de Apertura 2026 de Liga Menor de UNAFUT, un reconocimiento que honra una trayectoria marcada por el esfuerzo, la vocación y una entrega sostenida durante décadas al desarrollo de jóvenes futbolistas en Costa Rica.
Su historia en el fútbol comenzó desde muy temprano en la formación de nuevas generaciones. En los años 60 aportó al crecimiento de las ligas menores en Santo Domingo de Heredia, donde acompañó procesos de equipos como Deportivo Félix Arcadio Montero, Deportivo Millonarios, Santa Rosa y San Vicente, instituciones desde las cuales surgieron futbolistas que posteriormente llegaron a debutar en niveles competitivos.
Más adelante, motivado por su hermano Antonio, don Marcos dejó tierras domingueñas y se trasladó a San Carlos, cantón que lo acogió como uno de sus hijos y donde construyó familia, vida y una profunda historia ligada al fútbol norteño. En Ciudad Quesada encontró un nuevo hogar, pero también un espacio para continuar sirviendo al deporte desde la base.
Su aporte en San Carlos fue amplio y, en muchos casos, realizado ad honorem. Desde antes del histórico ascenso del club a la Primera División en 1965, don Marcos ya colaboraba con sus ligas menores y con el equipo sancarleño, desempeñándose como utilero, entrenador y formador. También tuvo participación con San Carlos en la máxima categoría como técnico, dejando una huella en una institución que con el paso del tiempo se consolidó como referente.
De sus procesos formativos salieron figuras importantes para el balompié costarricense y sancarleño, entre ellas Juan Pablo Chacón, Álvaro Saborío y Sandro Alfaro. En particular, Chacón y Saborío figuran como dos de los grandes goleadores históricos del club norteño, reflejo del impacto que tuvo el trabajo de base impulsado por don Marcos en la zona norte.
Y aún hoy, cuando muchos verían el descanso como destino natural, don Marcos sigue activo. A sus 92 años continúa vinculado a la Escuela Pelota de Trapo, un proyecto que reúne a cerca de 50 niños de escasos recursos de la zona norte. Ahí, donde el balón sigue rodando como símbolo de esperanza, don Marcos demuestra que la verdadera pasión no envejece: se hereda, se comparte y se multiplica.
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La designación de don Marcos como dedicado del torneo de Apertura 2026 de Liga Menor de UNAFUT reconoce mucho más que una trayectoria deportiva. Es un homenaje a la constancia, al trabajo voluntario, a la pasión por enseñar y al compromiso. Es reconocer a un hombre que hizo del fútbol una herramienta de formación, que acompañó generaciones, que abrió caminos y que ayudó a construir futuro desde la sencillez de una cancha.
Su nombre queda ligado a un torneo que representa precisamente eso: la ilusión de las nuevas generaciones. Y en esa historia, don Marcos Arce Benavides ocupa un lugar especial como formador, servidor del fútbol y ejemplo de entrega por la niñez y la juventud costarricense.
Nota escrita por Martín Soto. Periodista y Estadígrafo. Coordinador de Estadística UNAFUT.