Errol Daniels: El artillero histórico que hizo del gol una marca país
Hay futbolistas que hacen goles. Hay otros que construyen una época. Y luego están aquellos pocos nombres que, con el paso del tiempo, dejan de pertenecer únicamente a un club para convertirse en patrimonio de todo un país. En esa dimensión histórica se encuentra Errol Daniels Hibbert, designado como dedicado del torneo de Apertura 2026 de Liga Promerica.
Nacido el 17 de mayo de 1944, oriundo de Guácimo, Limón, y criado desde niño en Calle Blancos, Guadalupe, Daniels forjó una carrera que se transformó en sinónimo de gol, grandeza y permanencia. Su camino no inició en los grandes estadios, sino en las bases del esfuerzo, donde una beca deportiva en el Colegio Saint Francis le abrió las puertas para empezar a mostrar esos destellos que, años después, iluminarían el fútbol costarricense. Allí, bajo la guía del entrenador Rogelio Rojas, comenzó a pulir las primeras armas de una carrera legendaria.
Con Alajuelense, Errol Daniels no solo celebró títulos: levantó una obra estadística que todavía hoy impone respeto. Fue campeón nacional en tres ocasiones, en 1966, 1970 y 1971, además de conquistar un título de Campeón de Campeones en 1967. Pero su nombre se hizo inmortal frente al marco, donde alcanzó registros que lo colocan entre los grandes símbolos ofensivos de la historia nacional.
Seis veces máximo goleador de la Primera División y cinco de ellas de forma consecutiva en los años de 1964, 1965, 1966, 1967, 1968 y 1970 que ayudaron a forjar en convertirse en el segundo máximo anotador histórico de la máxima categoría con 196 goles. Todos ellos con una sola camiseta: la de Liga Deportiva Alajuelense. Su impacto fue tan grande que durante más de 40 años ostentó el liderato como máximo anotador del campeonato nacional.
Esa cifra, 196 goles, no es solo un número. Es una marca de época. Es la memoria de tardes en las que el balón encontraba en Daniels su destino natural. Es la prueba de una contundencia pocas veces vista, de una capacidad goleadora que convirtió su nombre en referencia obligatoria cuando se habla de los grandes artilleros del país.
Entre sus hazañas también aparece una de las marcas más imponentes del fútbol costarricense: 41 goles en un solo torneo, conseguidos en 1967, registro histórico que comparte con Claudio Ciccia. Un dato que por sí solo retrata la dimensión de un delantero que no solo competía contra rivales, sino contra los límites de la historia.

Su grandeza también vistió los colores de la Selección Nacional. Daniels disputó los torneos NORCECA de 1965 y 1969, proclamándose campeón en este último, y además participó en los procesos eliminatorios rumbo a Inglaterra 1966 y México 1970. Su legado, por tanto, no quedó limitado al campeonato local: también formó parte de capítulos importantes de la Tricolor.
La historia reconoció su peso. En el año 2000 fue inducido a la Galería Costarricense del Deporte y también recibió el reconocimiento a la mejor carrera deportiva en los premios de temporada de UNAFUT 1999-2000. Distinciones que confirmaron lo que las canchas ya habían dictado décadas antes: Errol Daniels Hibbert pertenece al grupo selecto de figuras que marcaron para siempre el rumbo del fútbol nacional.
Pero detrás del goleador implacable también aparece el hombre que recuerda con gratitud a quienes compartieron época con él. Grandes futbolistas como Chalazo Vega, Palomino Calvo, Emilio Sagot, su hermano Floyd y Walter Elizondo, y siempre reserva palabras especiales para Juan José Gámez, a quien describió como un fuera de serie y como un hermano. Esa memoria de una generación dorada, de una época de talento extraordinario y de un jugador que supo brillar entre gigantes.
La designación de Errol Daniels Hibbert como dedicado del Apertura 2026 de la Primera División es mucho más que un homenaje individual, es el tributo a uno de los goleadores más legendarios que ha tenido Costa Rica. Un reconocimiento a la eficacia, a la constancia, al talento y a una carrera que sigue siendo medida de grandeza para quienes sueñan con dejar huella en el fútbol nacional.
Porque los goles pueden celebrarse una tarde, pero las leyendas permanecen para siempre. Y Errol Daniels, con sus récords, sus títulos, su lugar imborrable en la memoria deportiva del país, es precisamente eso: una leyenda eterna del fútbol costarricense.
Nota escrita por Martín Soto. Periodista y Estadígrafo. Coordinador de Estadística UNAFUT.