16 de mayo de 2026 a las 20:51

Dos trayectorias inmortales acompañarán el trofeo del Clausura 2026

Hay noches en las que el fútbol deja de ser únicamente una disputa por un marcador y se convierte también en una ceremonia. A veces, el balón abre paso a la memoria, a los nombres que sostuvieron con sudor, carácter y gloria la historia de un equipo y país. El partido de vuelta de la Final de Segunda Fase del Clausura 2026 tendrá justamente ese aire solemne.

Germán Chavarría, símbolo eterno del Club Sport Herediano y actual dedicado del certamen y Heriberto Rojas, emblema histórico del Deportivo Saprissa, caminarán junto al cetro que espera dueño. Será una imagen cargada de fuerza: dos leyendas, dos trayectorias, dos escudos, dos épocas doradas, unidas por el mismo respeto hacia el fútbol nacional.

Chavarría representa la fidelidad convertida en leyenda. En el fútbol costarricense solo conoció una casa: Herediano. Desde su debut en 1978, hizo del Team su territorio, su identidad y su destino. Con la camiseta rojiamarilla fue campeón nacional en 1978, 1979, 1981, 1985, 1987 y 1992-93, además de monarca de la Copa Camel en 1988. Pero sus números no explican por completo su dimensión. Germán fue presencia, liderazgo, constancia y pertenencia actuando en 493 juegos, todo un récord como el jugador con más partidos de Primera División en la historia del club florense, un dato que habla de resistencia, de compromiso y de una relación profunda con una institución que lo adoptó como uno de los suyos para siempre.

Pero su otra camiseta también pesó como destino: la de la Selección Nacional. Con Costa Rica disputó 34 partidos Clase A y 74 en total. Fue parte de procesos exigentes, de giras, eliminatorias e incluso el legendario debut mundialista en Italia 1990.

Del otro lado de esta guardia de honor estará Heriberto Rojas, dueño de una hoja de vida monumental con el Deportivo Saprissa. Su palmarés es el retrato de una época de dominio morado. Fue campeón nacional en 1964, 1965, 1967, 1968, 1969, 1972, 1973, 1974, 1975, 1976 y 1977. Once títulos nacionales que lo colocan entre los protagonistas de una era difícil de igualar. Rojas perteneció a un Saprissa que convirtió la victoria en costumbre y que levantó una dinastía dentro del fútbol costarricense.

Dentro de su palmarés también celebró cetros de copa como la Copa Presidente en 1963, la Copa Federación en 1970 y la Copa Juan Santamaría en 1972. A nivel internacional, su nombre aparece ligado a conquistas centroamericanas y regionales: campeón centroamericano de Concacaf en 1970 y monarca de la Fraternidad Centroamericana en 1972, 1973 y 1978.

Rojas debutó en Primera División el 20 de octubre de 1963, en un Saprissa ante Uruguay llegando a disputar 336 partidos en la máxima categoría. También vistió la camiseta de la Selección Nacional entre 1967 y 1975, con de ellos 23 Clase A. Participó en torneos como el Preolímpico de 1968 y 1976, los Juegos Panamericanos de 1975, el NORCECA de Naciones de 1969 (donde Costa Rica fue campeón) y los premundiales de 1970 y 1974.

Cuando el trofeo avance hacia el centro de la escena, la final del Clausura 2026 tendrá una postal de alto valor simbólico. Dos leyendas, dos cetros invisibles sobre sus propias trayectorias, caminarán junto al premio que busca nuevo dueño. Y entonces, antes del festejo, antes del confeti, antes del grito campeón, el fútbol costarricense hará una pausa para mirar hacia atrás y reconocer a quienes ayudaron a abrir el camino.

Nota escrita por Martín Soto. Periodista y Estadígrafo. Coordinador de Estadística UNAFUT.